Rosa y rojo puñetazo en el ojo

Rosa y rojo puñetazo en el ojo

Ojos rojos constantes

El amor por el juego y la curiosidad innata de los perros les hace propensos a sufrir rasguños y lesiones de vez en cuando. E incluso el perro más educado puede acabar con una lesión ocular. Esto puede ocurrir por un juego brusco, por perseguir a pequeños animales entre la maleza o simplemente por escarbar en el jardín.

Las lesiones oculares, que a menudo son el resultado de un traumatismo, suelen requerir atención veterinaria inmediata. Algunas lesiones oculares se consideran emergencias, especialmente si la pérdida de visión es una amenaza.

Las lesiones oculares van de leves a graves y, por lo general, pueden ser diagnosticadas por el veterinario con algunas pruebas sencillas. Entre las lesiones oculares más comunes se encuentran la laceración corneal (corte o arañazo en la superficie del ojo), la úlcera corneal (por productos químicos, residuos o roces), la herida punzante (por cualquier objeto extraño), el traumatismo del párpado o la proptosis (cuando el ojo se sale de su órbita).

Hay muchas enfermedades oculares que pueden afectar a los perros. Los síntomas oculares pueden surgir incluso sin una lesión. Sin embargo, si el ojo de su perro presenta una herida notable en él o a su alrededor, quizá acompañada de sangre, es mejor que lo haga revisar. Otros síntomas de lesiones oculares son el entrecejo, las contracciones o espasmos del párpado, el manoseo de la zona ocular, el parpadeo rápido o el lagrimeo excesivo. Algunas lesiones pueden incluso afectar a la capacidad del perro para abrir el ojo por completo. Un aspecto sanguinolento en la parte blanca del ojo puede indicar un traumatismo o una irritación. Una secreción amarilla o verdosa puede indicar una infección.

Hemorragia subconjuntival

Una hemorragia subconjuntival es otro término para referirse al sangrado del ojo.  La hemorragia en el interior del ojo puede dar lugar a una pequeña mancha de enrojecimiento o a una gran zona de sangre roja. La hemorragia aparece como una mancha de sangre roja y brillante en la parte blanca del ojo.

La parte blanca del ojo, conocida como esclerótica, está cubierta por un tejido fino y transparente llamado conjuntiva. La conjuntiva también recubre el interior del párpado y alberga una malla de pequeños y finos vasos sanguíneos. Estos pequeños vasos sanguíneos son bastante frágiles y pueden reventar o romperse fácilmente. Cuando se rompen, la sangre se escapa y se deposita entre la conjuntiva y la esclerótica.

Si la fuga es pequeña, una parte del ojo puede parecer sólo un poco roja. Sin embargo, si la fuga es lo suficientemente grande, toda la parte blanca del ojo puede parecer completamente roja como la sangre y, en algunos casos, puede llegar a sobresalir. Es posible que tenga una hemorragia subconjuntival si observa un charco de sangre de color rojo intenso dentro del ojo.

Las hemorragias oculares suelen estar causadas por una lesión en el ojo. Otras causas menos comunes pero graves de las hemorragias oculares son el cáncer, las malformaciones de los vasos sanguíneos del ojo y la irritación e inflamación del iris (la parte coloreada del ojo).

Causas de la hemorragia subconjuntival

Se cultiva fácilmente en suelos medios, uniformemente húmedos y bien drenados, a pleno sol. Las plantas requieren mucho sol para tener buenas flores, pero prefieren las temperaturas frescas del verano. Las plantas suelen rendir mejor en margas arenosas ricas en materia orgánica en suelos neutros o ligeramente alcalinos. Un buen drenaje es esencial, pero la incorporación de moho de hojas y otros materiales orgánicos en el suelo ayuda a retener algo de humedad, lo que suele ser necesario en climas cálidos de verano como el de la zona de San Luis. Deshoje las flores gastadas para fomentar la floración adicional. Considere la posibilidad de podar las plantas después de la floración principal para ordenar la plantación y promover la floración adicional a finales del verano o principios del otoño.

Los dianthus perennes, comúnmente llamados claveles o rosas, son plantas herbáceas perennes de porte suelto que presentan flores fragantes, a menudo dobles, en tallos rígidos revestidos de hojas estrechas, lineales y de color verde grisáceo. La mayoría de los claveles híbridos son cruces entre tres especies: D. caryophyllus, D. gratianopolitanus y D. plumarius. Hay miles de cultivares e híbridos de claveles que se han desarrollado a lo largo del tiempo para su uso tanto en jardines exteriores como en invernadero para la industria de la flor cortada. La extensa reproducción ha producido cultivares en casi todos los tonos de rosa, púrpura, rojo, naranja, amarillo y blanco, y con tamaños que van desde las 6″ de altura hasta las plantas de tallo largo que alcanzan los 4′ de altura.

Visión borrosa

La tensión entre los equipos de waterpolo húngaro y soviético ya era grande, pues los soviéticos habían aprovechado su control político de Hungría para estudiar y copiar los métodos de entrenamiento y las tácticas de los campeones olímpicos húngaros[1].

Luego, el 23 de octubre de 1956, una manifestación de estudiantes de la Universidad de Tecnología y Economía de Budapest se convirtió en un levantamiento contra el gobierno de Budapest. El 1 de noviembre, los tanques soviéticos empezaron a entrar en Hungría y, del 4 al 10 de noviembre, las fuerzas comenzaron a reprimir el levantamiento con ataques aéreos, bombardeos de artillería y acciones de tanques-fantería.

En ese momento, el equipo húngaro de waterpolo se encontraba en un campo de entrenamiento en las montañas de Budapest. Pudieron oír los disparos y ver cómo se elevaba el humo. Los jugadores eran los campeones olímpicos defensores; a dos meses de las Olimpiadas de verano de Melbourne, fueron trasladados a Checoslovaquia para evitar que les pillara la revolución[2] Los jugadores sólo se enteraron del verdadero alcance del levantamiento y de la posterior represión después de llegar a Australia y todos estaban ansiosos por tener noticias de sus amigos y familiares.